Soyunamarca

Emprender no es ni difícil ni fácil: hay que cambiar el chip

5 diciembre, 2012

Hoy hace ya dos años desde que dejé un trabajo estable y bien remunerado para emprender. Siempre quise ser mi propio jefe y simplemente decidí que era el momento adecuado. Cuando lo comenté a amigos que ya llevaban años con sus negocios me dijeron que estaba loco, que el consumo había bajado mucho y que esperase un poco: – ¡Aprovecha que tienes trabajo, no seas tonto!

Pero no les hice caso, dejé mi trabajo y sólo con lo que había ahorrado (al dejar un trabajo no pude beneficiarme de la prestación por desempleo) cree mi empresa. Con el dinero que tenía, planifiqué que podía aguantar 1 año si me fuese fatal y si así fuera después volvería al extranjero (ya había vivido casi un año en Dublín y la experiencia fue muy buena). Sin embargo, gracias a los contactos que había hecho como profesional por cuenta ajena y a comenzar trabajando con mi marca antes de crear la empresa, comencé con un buen cliente desde el primer mes, lo que me trajo otro y otro, hasta que en 3 meses ya había amortizado la inversión y estaba teniendo beneficios.

Lo Peor, al principio

A los números estaba todo bien, facturaba más de lo que ganaba antes, pero no significa que también lo cobrase. Mandaba las facturas y si tenía suerte alguien me pagaba a la semana siguiente, pero la mayoría tardaba uno o varios meses en pagarme. Acostumbrarme a esto fue lo más difícil, no saber cuando vas a cobrar se hace duro al principio, pasé muchas noches sin dormir y pensando en lo bien que estaba cobrando una nómina siempre el mismo día del mes.

Tras 2 años todavía pienso que esto es lo peor, tu trabajo no es solo tu trabajo, también la reclamación de facturas impagadas se convierte en parte fundamental de tus tareas y a veces es frustrante.

Tu trabajo no termina a las 6 de la tarde

Cuando trabajaba por cuenta ajena podía salir de la oficina y desconectar al 100%, llegaba el fin de semana y no me preocupaba del trabajo hasta el lunes a las 9 de la mañana cuando comenzaba mi jornada laboral. Ahora es casi imposible, aunque trabaje con un equipo siempre tienes que dar la cara y estar por lo que pueda pasar y más si tenemos en cuenta que trabajamos con redes sociales y en cualquier momento tenemos que actuar.

Esto no me preocupa y me he acostumbrado a estar siempre disponible, como ya he dicho en el título, hay que cambiar el chip. Lo malo es poder explicarlo a la gente que te rodea, uno se acostumbra y valora más los momentos “sin móvil” 🙂

Lo Mejor, la libertad

A pesar de no saber cuando vas a cobrar y tener que estar siempre alerta siento que soy dueño de mi tiempo. Puedo permitirme viajar cuando quiero (siempre que tenga WiFi) y hasta intento trabajar fuera de vez en cuando. Encuentras lo que te apasiona y lo conviertes en tu día a día.

Un proyecto nunca es suficiente

Ser emprendedor engancha y necesitas más. Dejas de conformarte con lo que tienes, la estabilidad no es una opción y siempre buscas proyectos nuevos. Ahora mismo,además de Soyunamarca, también estamos en plena I Edición de la Escuela de Social Media Marketing y estrenamos segunda edición en Enero de 2013 (si nos lo permite el Fin del Mundo). También estoy metido en otros proyectos de los que me gustaría hablar pronto si llegan a más y espero embarcarme en otros el año que viene.

Esto me encanta, hacer y hacer y hacer cosas. Trabajo mucho más que antes, pero me encuentro con más energía, me encanta conocer a otros emprendedores y ver que hay   gente que trabaja con tanta ilusión como tú y no se dejan influir por los comentarios negativos que no dejamos de ver en los medios.

Emprender tiene cosas buenas y cosas malas, para mi merece la pena hacer el esfuerzo y cambiar el Chip.

Si tuviera que empezar de cero volvería a emprender sin ninguna duda, eso sí, primero crearía una marca, crearía una comunidad y después la empresa, también hay que cambiar el chip para esto 😉